
Casas rurales con piscina
Si el plan es no salir de casa, con la piscina como motivo.
Los hoteles con encanto en Cuenca se deciden por una cosa que casi nunca se cuenta: la cuesta. Arriba, en el casco, duermes dentro de la postal y subes y bajas a diario. Abajo tienes el coche en la puerta y quince minutos de subida hasta lo que has venido a ver. Todo lo demás —la piedra, el spa, la ventana— viene después de esa.

En Cuenca casi siempre quiere decir edificio viejo bien reformado: muro de piedra, techos bajos, escaleras raras y ocho o diez habitaciones.
No es una categoría oficial y nadie la certifica. Por eso conviene mirar las fotos de la habitación concreta, no las del hotel.
La contrapartida de la casa antigua es real: ruido entre plantas, ventanas pequeñas y casi nunca ascensor. Se pregunta antes, no al llegar.
Pusimos en fila las fichas de los cuatro alojamientos del casco antiguo buscando qué tenían en común, y apareció lo mismo en los cuatro: lo que más gusta de ellos es dónde están, y lo que menos, la habitación. Sin excepción, y por un margen ancho.
Dicho en claro: arriba pagas el sitio y el edificio, no el cuarto. Son casas de los siglos XVI y XVII con techos bajos, escaleras estrechas, casi nunca ascensor y el baño que cupo donde cupo. Si has venido por asomarte a la hoz nada más levantarte, compensa de sobra. Si necesitas dormir cómodo por encima de todo, abajo se duerme mejor y se paga cerca de la mitad.
Cuenca tiene ciudad alta y ciudad baja, y entre las dos hay una cuesta de verdad, no un repecho. Quien duerme arriba la sube y la baja cada día, normalmente con el coche aparcado lejos. Quien duerme abajo tiene el coche en la puerta y quince o veinte minutos de subida cada vez que quiere ver algo.
Con maleta grande, con cochecito de bebé o con una rodilla regular, la cuesta descarta el casco antiguo por sí sola. Nadie lo cuenta y es lo primero que habría que preguntar.
Es lo que separa una habitación de otra en el mismo hotel, y lo que justifica el suplemento. Desde arriba se ve el barranco entero.
Ojo con cómo se anuncia: «vistas» puede ser al patio. Pide por escrito que la habitación reservada dé al exterior.
De cada uno decimos lo bueno y lo que falla, que es lo que de verdad hace falta para elegir. Una lista donde todo es maravilloso no ayuda a nadie.
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Julián Romero, 4 — la calle de las Casas Colgadas
Por Julián Romero pasa todo el que sube al casco, y casi nadie sabe que en esa casa se puede dormir. Es del siglo XVI y está colgada literalmente sobre la hoz del Huécar: desde algunas habitaciones el barranco te queda debajo de la ventana.
Un edificio del XVI es un edificio del XVI, y eso conviene saberlo antes de reservar. Habitaciones desiguales, techos que no están a la altura de hoy y baños que ocupan lo que cupo. La ventana no la tiene nadie más en Cuenca. La habitación, en cambio, la mejora cualquier hotel de abajo.
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San Pedro, 60 — subiendo hacia el castillo
Casa señorial en la calle que sube desde la Plaza Mayor hacia el castillo, y el único sitio del casco antiguo con spa y sauna dentro. En Cuenca se busca mucho «hotel con spa» y casi todo lo que sale está en la carretera, a las afueras. Este no.
Dos cosas para calibrar. El wifi es flojo, bastante peor que todo lo demás del hotel. Y estás en San Pedro: con coche, o lo dejas abajo y subes, o das vueltas.
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San Pedro, 12 — en la puerta de la catedral
Cien números más abajo que el Leonor, prácticamente pegado a la catedral. Si vienes dos días y no quieres gastar ninguno subiendo cuestas, esa es la razón entera y es una razón buena.
Es de los caros del casco y no es el más cómodo de los caros del casco. Lo que compras aquí es abrir la puerta y estar dentro de la postal; si eso no te pesa en el bolsillo, adelante.
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Alfonso VIII, 81 — en plena cuesta de subida
Apartamento entero con cocina en Alfonso VIII, que es la calle por la que se sube al casco. Poder cenar en casa el tercer día, cuando ya no puedes con otro morteruelo, vale más de lo que parece.
Y el aviso, que es el que hay que dar antes y no al llegar: se llama «Casa Colgada» y no es una de las Casas Colgadas. Las Casas Colgadas están en Canónigos, cinco minutos más arriba, y no se alquilan. Esto es un nombre comercial. Si reservas pensando que vas a dormir en la casa de los imanes, te llevas el chasco.
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Bajada Santa Catalina, 3 — dentro del casco histórico
Una casa entera de seis dormitorios con piscina y jardín propios, a trescientos metros de las Casas Colgadas. En el casco antiguo eso no debería existir —arriba no cabe nada— y sin embargo existe, con aparcamiento en la misma puerta. Duermen doce.
Es cara si la miras por noche y sale bien si la divides entre doce. La única reserva de verdad que se le puede poner es que lleva poco tiempo alquilándose y todavía ha pasado poca gente por ella.
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Ramón y Cajal, 23 — abajo, sin cuesta
El encanto asequible. Está abajo, reformado, a catorce minutos andando de la catedral y con sitio gratis para el coche a cinco minutos. Para el que viene en coche y no quiere pelearse con el casco, es la respuesta obvia.
Su punto flojo es la cama, y de forma desigual: hay habitaciones con el colchón bastante gastado y otras perfectas. Si duermes mal, pídelo por escrito al reservar en vez de jugártela.
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Camino de la Pernala — a 6 km, saliendo hacia Jábaga
El de las parejas. Está fuera de la ciudad, entre pinos, y es el único de por aquí con bañera de hidromasaje en la habitación y las habitaciones insonorizadas de verdad. Tiene además piscina, jardín y gimnasio, y el desayuno es de lo que más se le alaba. Para un aniversario o una escapada de las que no se cuentan por días, encaja mejor que cualquier hotel del centro.
La contrapartida es el mapa y el precio. Estás a seis kilómetros: al casco antiguo no se va andando ni de broma, y sin coche no te muevas de aquí. Y es de los caros de Cuenca — lo que peor valoran de él es justamente lo que cuesta para lo que da. Si lo que quieres es callejear el casco a diario, duerme arriba y ahórratelo.
Ver fechas y precio¿Es para un aniversario? Esas habitaciones son pocas y vuelan.
Ver disponibilidad en tus fechasEl spa del hotel alarga la noche sin salir a la calle. El jacuzzi en la habitación hace lo mismo, sin compartir circuito.
El balneario es otra cosa: trabaja con agua mineromedicinal, mientras que un hotel con spa tiene circuito de agua corriente. Comprueba cuál estás reservando, porque el precio y el sitio no se parecen.
Son tres nombres para la misma casa: pocas habitaciones, decoración cuidada y alguien en recepción que te conoce por el nombre.
Si vas de pareja, filtra por hotel pequeño antes que por la etiqueta, que la pone el propio hotel.
Existe en la provincia: una cúpula transparente en el campo, pensada para mirar el cielo desde la cama.
Antes de reservar, pregunta dónde está el baño y qué pasa si llueve. Y si vas por el cielo, mira primero el astroturismo en Cuenca.
Es alojamiento de escapada corta de otoño, no de vacaciones largas de verano.
Si vienes en octubre o en noviembre, reserva pronto: coincide con el otoño de setas y con la temporada alta de las casas rurales.
Si llegas por la tarde, hay un recorrido nocturno a pie por el casco antiguo de 2 horas (9 €, nota 4,4 con 55 opiniones): Reservar la visita nocturna de Cuenca.
Tres páginas del silo que resuelven la misma escapada.

Si el plan es no salir de casa, con la piscina como motivo.

Todas las zonas de la capital, con el aparcamiento resuelto.

El mapa completo: capital, provincia y los siete formatos.
¿Tienes la fecha? Mira qué habitaciones con vistas quedan libres.
Ver disponibilidad en tus fechasCasi siempre, edificio antiguo con la piedra a la vista y pocas habitaciones. Y hay algo que se repite en todos los del casco: lo que más gusta de ellos es dónde están, y lo que menos, la habitación. Arriba pagas el sitio y el edificio, no el cuarto.
Acaban siendo el mismo tipo de casa: pocas habitaciones, decoración cuidada y trato directo. Boutique suena más urbano; con encanto, más antiguo.
Sí, y en el casco antiguo: el Leonor de Aquitania, en la calle San Pedro, tiene spa, sauna y gimnasio. Es el que responde a esa búsqueda sin bajarte a la carretera.
No es lo mismo que un hotel con spa: uno trata con agua mineromedicinal y el otro tiene circuito de agua corriente. Confirma cuál es antes de reservar.
Sí. Antes de reservar una, mira dos cosas: dónde está el baño y qué pasa si esa noche llueve.
En octubre, coincidiendo con el otoño de setas. Es alojamiento de escapada corta, no de vacaciones de verano.
Vistas, spa o silencio: no son el mismo hotel ni la misma zona. Te contestamos por email con quién lo lleva y cómo reservar.
¿Tienes un alojamiento con encanto en Cuenca? El directorio es gratuito: escríbenos y te damos ficha.