Cuenca SecretaReservar visita
La provincia · guía de lugar

Villar del Humo: el arte rupestre que hay que ir a buscar

Villar del Humo es un pueblo del monte, en el sureste de la provincia de Cuenca, con abrigos de roca pintados hace miles de años repartidos por su término. No están en un recinto: están en la ladera, y hay que ir a por ellos uno a uno.

Guía de Cuenca Secreta · lectura de unos 5 minutos

Villar del Humo: abrigo de roca con pinturas rupestres rojizas bajo la visera
Un abrigo, con la visera de roca protegiendo la pared.

Qué se ve aquí y qué no

Lo que hay son abrigos: entrantes poco profundos en la roca, con figuras pintadas en rojo en la pared. Animales, cazadores, escenas. Están dentro del conjunto de arte rupestre del arco mediterráneo reconocido como patrimonio mundial.

No esperes un museo ni una cueva iluminada. Muchas figuras están desvaídas y hay que acercarse y saber mirar. Quien viene esperando un espectáculo se va decepcionado; quien viene sabiendo qué hay, se va con la cabeza dándole vueltas.

La Selva Pascuala, el abrigo conocido

Es el que da nombre a todo esto fuera de la provincia. Tiene un toro grande y una escena que se ha discutido mucho: hay investigadores que interpretan como setas una hilera de figuras del panel, y no hay acuerdo sobre ello.

Lo cuento con esa cautela a propósito. Es una lectura debatida, no un hecho cerrado, y se lee en muchos sitios como si lo fuera.

Lo que sí se ve sin discusión es el trazo: figuras pequeñas, hechas con dos manchas de pigmento, que llevan ahí milenios en una pared que no tiene puerta.

Cómo llegar a Villar del Humo

Aquí no se llega de paso. Es carretera de monte, con curvas, y el pueblo queda apartado de las vías rápidas que cruzan la provincia. El transporte público no es una opción realista para hacer esto en el día.

Y llegar al pueblo es solo la mitad: los abrigos están repartidos por el término y a cada uno se accede por su pista y su senda corta. Suma tiempo de coche entre uno y otro.

Sal con el depósito lleno y con el mapa descargado. Aquí la cobertura va y viene, y las pistas no siempre están donde el navegador cree.

Si te sobra el día, las Hoces del Cabriel caen en este mismo sureste de la provincia.

Se ve solo o hace falta que te abran

Depende del abrigo. Unos se ven por libre desde la senda; otros están cerrados con reja y se visitan concertando antes. No es igual para todos y presentarse a lo loco puede acabar en verja cerrada.

Antes de subir, comprueba cuáles están abiertos ese día. En esta página no hay teléfonos ni horarios: cuando los tengamos verificados, estarán en la ficha de arriba.

El pueblo y su paseo del río

El pueblo tiene un paseo junto al agua que se anda en un rato y que viene bien para estirar las piernas entre abrigo y abrigo, sobre todo si vas con niños.

Comer aquí hay que preverlo: es un pueblo pequeño y fuera de temporada no hay servicio garantizado. Lleva algo en el coche.

Es el rincón más apartado de la provincia, y por eso conviene juntarlo con otra parada del mismo viaje en vez de venir solo por esto.

Sigue por aquí

Lo demás que se ve en este lado, y el otro patrimonio de la provincia.

Curva del cañón del Cabriel vista desde un mirador de tierra
Mismo lado

Hoces del Cabriel

El cañón del río, en este mismo sureste. Se juntan bien en dos días.

Sala cubierta con pasarela elevada sobre un pavimento de mosaico
Otra época

Villa romana de Noheda

El otro patrimonio de la provincia, y de otra época: un mosaico romano bajo techo.

Curva de carretera de montaña con quitamiedos y el valle abierto al fondo
Empieza aquí

La provincia entera

Los nueve sitios de fuera de la sierra, y en qué orden encadenarlos.