Ciudad Encantada de Cuenca: qué es, cómo llegar y cuánto se tarda
En temporada alta se llena a media mañana, y es la parada que peor se planifica. No vas a una ciudad: vas a un bosque de piedra con un recorrido cerrado de poco más de una hora. Esto es lo que conviene saber antes de coger el coche.

Qué es y qué no es
No hay ciudad. No hay ruinas, ni murallas, ni nada construido por nadie. Lo que hay es caliza que el agua, el hielo y el viento llevan royendo millones de años hasta dejar bloques sueltos con forma de seta, de proa de barco o de cara.
Es un recinto acotado, con su acceso y su recorrido marcado: se entra por un punto y se sale por otro. No es una sierra abierta por la que tirar a tu aire; eso lo tienes al lado, y te lo contamos abajo.
Cómo llegar y dónde aparcar
Se sube desde Cuenca capital por carretera de montaña y se coge un desvío señalizado. El último tramo es estrecho y se cruza con autobuses de grupo, así que no es sitio para adelantar.
Aparca en la explanada de la entrada, aunque te toque la última fila. No dejes el coche en el arcén del desvío: es estrecho y en día de puente se lía. Los cinco minutos que ahorras andando los pierdes en la maniobra de salida.

El recorrido, por dentro
El itinerario es circular y señalizado, por tierra, roca pulida y raíces de pino, con algún escalón y pasillos estrechos. Nada duro; nada de chanclas.
Va marcado en un solo sentido, así que no te cruzas con los grupos. Cuando se paran en bloque delante de una formación, déjalos pasar: treinta metros más allá vuelves a estar solo.
Lleva agua: hay sombra de pino casi todo el rato, pero la caliza devuelve el calor y sorprende en julio.

A qué hora ir
Primera hora de la mañana. Es cuando la luz entra de lado entre los tormos, cuando se puede fotografiar sin gente y cuando el aparcamiento todavía es un aparcamiento.
La otra buena ventana es el final de la tarde, con la piedra ya de color. La mala es la de siempre: mediodía de agosto o puente. No es que esté peor: es que estás en fila.
Con niños, con abuelos y con lluvia
Con niños funciona muy bien si andan solos: es corto y las formas se explican solas. Con carrito, no: hay escalón.
Con gente mayor depende del ritmo: poco desnivel, pero firme irregular. Un bastón de senderismo ayuda.
Con lluvia se puede, aunque la caliza pulida resbala como el hielo. Si llueve fuerte, cambia el plan por la ciudad y vuelve otro día.
Qué hay al lado
El error más común es verlo en una hora y bajarse a Cuenca. Estás en mitad de la Serranía: la siguiente parada es el Ventano del Diablo. Lo tienes ordenado en la guía del parque natural.
Si te quedas a comer arriba, mira antes la gastronomía de la zona: en la sierra se come distinto que en la capital.
Sigue por aquí
Las tres paradas que caen de camino, en el orden en que se hacen.

Ventano del Diablo
A pie de carretera, cinco minutos de parada y vistas abiertas al cañón del Júcar sin bajar del coche.

Nacimiento del río Cuervo
Pasarelas de madera entre cascadas y musgo, con sombra y agua corriendo todo el camino en agosto.

Tragacete
Arriba del todo. Donde se come y donde se duerme si haces la Serranía en dos días.