Torcas de los Palancares: qué son y cómo se recorren
Las Torcas de los Palancares son agujeros redondos abiertos en mitad de un pinar llano, a un rato corto de Cuenca capital. Se anda por arriba, de borde en borde, y el recorrido entero cabe en una mañana tranquila.

Qué es una torca y por qué se hunde el pinar
Una torca es un hundimiento. El agua de lluvia se filtra por la caliza, la va disolviendo por dentro y abre huecos; cuando el techo de uno de esos huecos no aguanta, el terreno de arriba se viene abajo y queda un embudo con las paredes casi verticales.
Lo llamativo es que pasa en llano. No estás asomándote a un barranco desde una cresta: vas andando por un pinar corriente, entre pinos iguales, y de pronto el suelo se acaba y aparece un embudo con árboles creciendo dentro. Según el IGME, son unas 30 torcas en total, y la Torca Honda baja unos 50 metros, según la misma fuente.
Ruta de las Torcas de los Palancares
El recorrido señalizado es circular y va cosiendo las torcas principales por el borde, con un mirador en cada una.
- Tipo: circular y señalizada, con salida y llegada en el aparcamiento.
- Distancia: el circuito largo señalizado mide unos 6,5 km; el panel del aparcamiento marca también uno corto, de 1,8 km, según quienes han recogido las distancias del panel.
- Desnivel: mínimo — es pinar llano, sin repechos que cuenten.
- Tiempo: unas 2 horas (IGME), parando en cada torca. Se completa en una mañana, sin necesidad de reservar el día entero.
- Dificultad: baja. Tierra y pinocha; ni escalones ni piedra suelta.
- Con niños: sí, y con carrito buena parte del trazado. La única regla es no soltarlos en los bordes.
- Dónde empieza: en el aparcamiento del camino forestal señalizado, al sur de la capital.
No hace falta hacerlas todas para entenderlo, pero sí al menos tres: con una sola parece una curiosidad, con tres se ve que el pinar entero está agujereado.
Palancares y Tierra Muerta: qué es cada cosa
El nombre completo del espacio protegido junta dos zonas, y eso despista. Los Palancares es el pinar de las torcas, que es lo que la gente va a ver. Tierra Muerta es el páramo alto de al lado, más pelado y con otro paisaje.
Vienen juntos en la figura de protección, pero no en la visita: el decreto que las declara Monumento Natural ya se ha citado arriba, en la ficha práctica.
El borde: lo único serio de esta visita
Esta ruta no tiene dificultad física, y por eso la gente baja la guardia. Lo que sí tiene son paredes verticales sin barandilla, con el labio de tierra y pinocha resbalando hacia dentro.
Con niños, de la mano en cada mirador. Con perro, atado.
Cómo se llega y dónde acaba el asfalto
Se sale de Cuenca hacia el sur y se coge el desvío al pinar. El último tramo es forestal, ancho y en buen estado, y no pide coche alto.
Con nieve o después de un temporal la cosa cambia: el fondo de las torcas se queda a oscuras y el borde, resbaladizo.
Si sobra tarde, las lagunas de Cañada del Hoyo quedan a media hora de coche, mismo terreno hundido, esta vez con agua.
Por qué funciona tan bien con un grupo
Es corto, llano y se explica solo: el agujero está ahí y la pregunta «¿por qué se ha hundido?» la hace el propio terreno.
Lo de siempre en una salida de colegio: dónde para el autobús y quién cierra la fila en los bordes.
Sigue por aquí
Lo que hay al sur de la capital y se junta con esta salida.

Lagunas de Cañada del Hoyo
Los mismos hundimientos, pero con agua de colores dentro. Se hacen la misma mañana.

Hoz del Huécar
Al volver a la ciudad: huertos y bancales en el fondo del valle, bajo las Casas Colgadas.

Ciudad Encantada
La otra cara de la misma caliza: aquí el suelo se hunde, allí la roca se queda en pie.