Catedral de Cuenca: qué ver dentro y cómo visitarla
La catedral de Cuenca ocupa el lado alto de la Plaza Mayor y casi todo el mundo la fotografía por fuera y sigue andando. Es un error de reparto de tiempo: por dentro es la parada que más cambia la visita al casco antiguo.

Santa María y San Julián
Ese es su nombre completo, y mucha gente lo busca así antes de venir. San Julián es el patrón de la ciudad, y su nombre vuelve a aparecerte por todas partes mientras andas el casco: en calles, en fiestas y en la propia catedral.
La fachada que ves no es la original
Lo primero que llama la atención es que la fachada no acaba de encajar: se ve más nueva que el resto y con un aire de obra interrumpida. No es una impresión tuya. La portada actual es una reconstrucción neogótica posterior al derrumbe de la Torre de las Campanas el 13 de abril de 1902, con proyecto del arquitecto Vicente Lampérez y Romea (primera piedra el 28 de septiembre de 1910), según cuenta la Catedral de Cuenca, y quedó sin rematar.
Qué se mira dentro
Dentro cambia el tono: naves altas, piedra desnuda y muy poca decoración recargada. Se anda en silencio y se ve rápido si vas de paso, o despacio si te fijas en tres cosas.
Las vidrieras no son medievales. Son obra contemporánea, de un programa realizado entre 1990 y 1994 por los artistas Gustavo Torner, Gerardo Rueda, Bonifacio Alfonso y el maestro vidriero Henri Dechanet (la de la Capilla de San Mateo, aparte, del arquitecto Magín Ruiz de Albornoz), según documenta la propia Catedral de Cuenca, y ese contraste —vidrio abstracto sobre gótico— es lo que hace que esta catedral no se parezca a las demás que hayas visto.
Lo otro que pide tiempo es la vuelta completa por detrás del altar, capilla a capilla, y el rato de quedarse quieto mirando cómo cae la luz de color sobre el suelo. Si vienes con prisa, quédate al menos con eso.
Entrada, horario y qué incluye
La visita turística no es lo mismo que entrar a misa: tiene su acceso, su recorrido y su tarifa, 5,50 € general y 4,50 € reducida según la venta oficial de entradas de la Catedral de Cuenca. Hay también recorridos ampliados con partes del conjunto que no entran en la entrada básica, como el Triforio.
Compruébalo el mismo día antes de venir: los oficios tienen preferencia y pueden cerrar el turno de visita sin aviso.
Cuánto se tarda y cuándo entrar
Reserva más de lo que crees: entrar, dar la vuelta entera y pararte donde toca no se despacha en un cuarto de hora.
Entra con luz alta, no al filo del cierre: las vidrieras dependen del sol y a última hora se apagan. En agosto, además, es el refugio obvio para las horas centrales del día.
Dónde se ve mejor por fuera
Desde el fondo de la Plaza Mayor, y de lado. De frente y de cerca no cabe en la foto y las líneas se van; retrocediendo hasta la otra punta de la plaza entra entera y se entiende cómo se apoya en la cresta.
Al terminar, sigue cuesta abajo: las Casas Colgadas están a un paseo corto, y ese es el orden que evita subir dos veces.
Sigue por aquí
Lo que se encadena con la catedral sin volver sobre tus pasos.

Casas Colgadas
Cuesta abajo desde la plaza. Los balcones volados sobre la hoz, y desde dónde se ven de frente.


Cuenca en un día
Dónde encaja la catedral si solo tienes una jornada y no quieres correr.