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Gastronomía de Cuenca · de sobremesa

Resolí: qué es este licor de Cuenca

El resolí es un licor oscuro de café y aguardiente que se toma después de comer, en pequeñas cantidades, como digestivo. Es casi siempre casero: no es una bebida que se encuentre en cualquier estantería.

Guía de Cuenca Secreta · lectura de unos 4 minutos

Resolí servido en vasitos pequeños junto a la botella y unos granos de café

Qué es el resolí

Se prepara macerando aguardiente con café, azúcar, canela y piel de naranja o limón, dejando que la mezcla repose hasta que coge color y sabor. El resultado es un licor oscuro, dulce y con un fondo de anís que se nota justo después del café.

No es una bebida para tomar en cantidad: se sirve en vasitos pequeños, como cualquier licor de sobremesa, y cumple la misma función que un chupito de hierbas o de orujo en otras regiones.

El color varía de una casa a otra según cuánto tiempo repose la maceración: cuanto más tiempo pasa, más oscuro y más concentrado queda. No hay un tiempo fijo escrito en ningún sitio, cada familia lo cuenta a ojo.

Un resolí bien hecho

El equilibrio es lo que marca la diferencia: el café no puede saber quemado ni el aguardiente pegar demasiado fuerte al primer trago. Uno bien macerado deja pasar el café primero y el fondo de anís después, sin que ninguno de los dos tape al otro.

Tampoco debe quedar empalagoso: el azúcar sirve para redondear, no para esconder el resto de sabores. Y la piel de naranja o limón tiene que notarse solo al final, como una nota, no como el sabor principal de la copa.

Por qué casi nunca se compra embotellado

El resolí es, sobre todo, una receta de casa: se hace en cantidades pequeñas, con la proporción que cada familia ha ido ajustando con los años, y no tiene una marca comercial de referencia como pasa con otros licores.

Por eso lo normal no es encontrarlo en un lineal de tienda, sino que te lo ofrezcan al final de una comida en un mesón o en una casa, ya servido en la mesa.

Con qué se toma

Se toma solo, en su vasito, sin mezclar con nada más: no es una bebida que se combine ni se sirva con hielo. Algunas casas lo acompañan de un trozo pequeño de dulce, como el alajú, que casa bien con el punto de café y canela.

No es bebida para beber varias copas seguidas: una es la cantidad habitual al terminar de comer, más como cierre que como parte de la sobremesa larga.

Cuándo se sirve

Su momento natural es después de comer, como cierre de una comida larga. También es habitual verlo en las fiestas de la ciudad, donde se ofrece como parte de la hospitalidad, más que como una bebida que se pida sola en la barra de un bar.

Si te lo ofrecen al terminar de comer en un mesón, es buena señal: significa que la casa mantiene la costumbre, no que lo hayan comprado para la ocasión.

Fuera de las comidas, en las fiestas se sirve en jarras o botellas grandes para repartir entre varios, y ahí sí cambia el uso: deja de ser el cierre de una comida y pasa a ser parte de la ronda, como cualquier otra bebida de la fiesta.

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