Molinos de Mota del Cuervo: el balcón de La Mancha
Los molinos de Mota del Cuervo están en un cerro encalado sobre el pueblo, en la punta sur de la provincia de Cuenca. Es una parada corta, no un día entero, y funciona por una razón muy concreta: desde arriba se ve la llanura hasta donde alcanza la vista.

Los molinos y cuáles se abren
Son molinos de viento manchegos, encalados, con la torre redonda y las aspas de madera, alineados en la loma. Se ven desde la carretera antes de llegar al pueblo y esa primera vista ya justifica el desvío.
Algunos conservan la maquinaria dentro y se pueden visitar; otros están cerrados y solo se rodean por fuera. No todos abren, ni abren siempre: quedan siete en pie, y el que se visita con seguridad es El Gigante, con el Museo de la Molienda y la oficina de turismo.
Por qué le dicen el balcón de La Mancha
Porque desde el cerro se ve la llanura entera, sin nada que la corte. En una tierra donde todo es plano, cincuenta metros de altura cambian por completo lo que abarcas con la vista.
Es un paisaje al que hay que darle tiempo. Si subes, haces la foto y te vas en cinco minutos, no lo has visto: hay que quedarse un rato mirando hasta que se entiende la escala.
Agosto es su mes y arriba no hay sombra
Agosto es cuando más gente sube, por el viaje de verano. Y es cuando peor está: el cerro no tiene un árbol, la cal refleja y a mediodía arriba no se aguanta.
Sube a última hora de la tarde. Con el sol bajo, las aspas dan sombra larga sobre la loma y la llanura se pone de color. Es la diferencia entre una parada y un recuerdo.
Subir en coche o aparcar en el pueblo
Mota del Cuervo está en el extremo sur de la provincia, en la esquina por la que Cuenca se junta con Toledo y Ciudad Real. Se llega en coche por llano, sin puertos ni curvas.
Se puede subir con el coche hasta el cerro o dejarlo abajo y subir andando. En cuanto haya algo de gente, la maniobra de arriba se complica: es una loma, no una plaza.
Y si vienes de paso camino de Andalucía o de Levante, este es de los desvíos que salen a cuenta: se sale de la vía rápida, se sube, se mira y se vuelve al coche sin haber perdido la mañana.
El castillo de Belmonte está en la misma salida, a un rato corto de aquí.
El pueblo: barro y comida
Abajo, Mota del Cuervo tiene tradición alfarera: aquí se han hecho cántaros de barro durante generaciones, y todavía queda quien lo trabaja. Merece un paseo antes o después del cerro.
Para comer, es pueblo de carretera y hay dónde. Aquí no damos nombres sin comprobarlos: los que tenemos verificados uno a uno están en el directorio, con su ficha.
Sigue por aquí
La esquina sur de la provincia, que se hace en una sola salida.

Castillo de Belmonte
El castillo del cerro de al lado. Es la pareja natural de esta parada.

